En medio de los desafíos de este mundo, Dios nos llama para ser sus manos y pies y brindar sanación y esperanza a los que nos rodean

Escrito por el 14 de junio de 2020

Saludo a cada uno de ustedes. Esta ha sido una semana muy difícil y de grandes desafíos por las situaciones racistas y llenas de prejuicios, el sufrimiento por el COVID-19 en todo el mundo, la agitación económica, el desempleo y tantos otros desafíos en todo el planeta. Verán ustedes, en todo esto, Dios nos llama a ser sus manos y sus pies, brindando sanación y esperanza a los que nos rodean. Miqueas 6:8 es uno de mis versículos favoritos. Lo comparto con muchos líderes cuando los visito. Es un versículo poderoso, y expresa: “Hombre, él te ha declarado lo que es bueno, lo que pide Jehová de ti: solamente hacer justicia […].”

Hacer lo correcto, hacer lo que es justo. ¿Pero saben qué? No siempre hacemos lo correcto. Y así es que el Señor nos dice en segundo lugar, “amar misericordia”. Dios nos muestra su misericordia. Necesitamos mostrar misericordia a otras personas y ayudarlos en su hora de necesidad, y preocuparnos por ellos, y ayudarlos de manera muy especial. Y entonces sigue diciendo: “Y humillarte ante tu Dios”. Qué oportunidad para nosotros compartir a Cristo y servirlo con humildad. Mostrar valor a cada ser humano. Mostrar el valor de la dignidad humana, y llevar a Cristo a las personas siendo sus manos y sus pies, mostrando sanación y esperanza.

Saben, la esperanza es tan importante, y es tan necesaria hoy día. Y durante las últimas semanas, durante todo la pandemia del COVID-19, nos hemos enfocado en los salmos, y en las últimas dos semanas, en Mateo 24, que son pasajes de esperanza y aliento.

Hoy me gustaría enfocarse por unos momentos solamente en Mateo 24, y en la parte final del capítulos, en los versículos 36 al 44. Y mientras analizamos esto, allí dice: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre”. Solo el Padre sabe cuándo regresará Cristo, pero sabemos que será pronto.

Y entonces habla de los días de Noé, en el versículo 37 y el versículo 38, de que sucederán las mismas cosas. Las personas estarán “comiendo y bebiendo”, y “casándose y dándose en casamiento”, en el versículo 38, “y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos”. Entonces habla de los individuos que estarán en el campo o personas, “dos en el campo”, “Dos mujeres estarán moliendo en un molino: una será tomada y la otra será dejada”, lo que significa
meaning each of us need to be ready at a time when the Lord is coming, because we don’t know when that is. And those who are not ready will call for the rocks and the mountains to fall on them. And they will suffer death. But those of us who are looking forward to Christ soon coming, those who have been able to share hope and healing with people, will look up and see our Lord coming, and we will be so excited!

El versículo 42 dice: “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor”. El versículo 44 dice: “Por tanto, también vosotros estad preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis”. Qué oportunidad para que ustedes y yo seamos las manos y los pies de Cristo y busquemos sanación y esperanza —esperanza en Cristo— no solo para el futuro sino para el presente.

Permítanme compartir con ustedes una cita maravillosa del espíritu de profecía, del libro Eventos de los últimos días, en la página 204. Es un libro maravilloso. Si no lo tienen, pueden buscarlo y hallarlo en línea: Eventos de los últimos días. Y pueden adquirirlo es una librería adventista.

Es un hermoso mensaje aquí: “El último mensaje de clemencia que ha de darse al mundo, es una revelación de su carácter de amor”. Esas manos y pies maravillosos de sanación y esperanza, el Espíritu Santo obrando por nuestro medio. “Los hijos de Dios han de manifestar su gloria. En su vida y carácter han de revelar lo que la gracia de Dios ha hecho por ellos”. Qué oportunidad en estos tiempos sumamente atribulados de mostrar a las personas el amor de Cristo en todo lo que hacemos.

Permítanme que ore con ustedes. Padre que estás en el cielo, te agradecemos por este maravilloso aliento, y por la esperanza que tenemos en el pronto regreso de Cristo, y por la vida abundante que podemos vivir aquí en la tierra cuando lo compartimos con otros, de manera sensible y cuidadosa, siendo las manos y los pies de sanación y esperanza. Y que el amor de Cristo pueda fluir a través de cada uno de nosotros, para que las personas sean atraídas hacia el Señor y aprendan de los mensajes de los tres ángeles y del pronto regreso de Cristo, mientras lo servimos cada día, ayudando a otros a seguir en las huellas de Cristo. Te agradecemos por escucharnos en el nombre de Cristo Jesús. Amén.



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