Es difícil dejar algunas cosas

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UNA VEZ, mi papá vino a visitarme a Medellín, pero su vuelo hacía escala en Bogotá. Allí, en Bogotá, mi padre debía permanecer unas horas en el aeropuerto, por eso llevó consigo una vieja chaqueta para taparse en aquel rato, pero que ya no necesitaría en Medellín ni en el lugar donde vive. Así que se dejó a propósito la chaqueta en el aeropuerto, colgada en la silla donde había estado esperando. ¿Sabes qué? Estando ya dentro del avión, una auxiliar de vuelo le entregó la chaqueta que él había dejado intencionalmente porque era un lastre para él. ¡Él quería deshacerse de la chaqueta y ahora debía continuar con ella! Qué cosas, ¿verdad?

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Diseñador Gráfico y Administrador Web.

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